lunes, 25 de febrero de 2013

La vergüenza

El miedo es el límite natural, la frontera, guardada  por una temible policía.
Tú, la invasora de mi pequeño país, cuya gente pasó por entre los árboles y convenció a los lugareños de seguirla más allá, al otro lado del río. Estoy inmerso en una revolución sanguinaria. 
A ti no te sirve un país que no es capaz de gobernarse a si mismo. Me dijiste: 'eres mucha responsabilidad', y no te culpo. 
Yo no quiero que gobiernes mi país. Prefiero seguirte libre, e incondicionalmente.
Necesito tregua, cambio de mando o de sistema. La paz social toma años, y temo que antes de lograrla, hayas desaparecido de todos los mapas, y ningún geógrafo pueda hallarte, o satélite, o valiente explorador.

¿Desaparecerás de la fas de la tierra?

Antes de acabar, la última noche de playa, soñé que chocábamos un auto.. ¿Te conté?
Chocábamos el auto.
Así me siento... Como un niño al volante. Y me da tanta vergüenza no saber manejar.

Estoy feliz, a pesar de todo. Contigo aprendo. Es un aprendizaje doloroso.

Antes de hablar en la plaza, a finales de febrero, iba en auto hacia Santiago. Me llevaba una máquina que conducía otro, me acercaba a ti. Allí, en esa desolación, sentí que me dolía cada célula del cuerpo, cada partícula. Estaba naciendo. Iba naciendo hacia ti, a toda velocidad.

Estoy naciendo hacia ti, cada día. De a poco dejaré de nacer, y te volverás un recuerdo.
Y eso será bueno y malo, como todas las cosas.

miércoles, 13 de febrero de 2013

La venganza de Margarita

Simple quiero ser. Simple. Desenrrollarme como una cuerda. Follarme a Margarita. Follármela hasta dejar todo hediondo. No hay mal que por bien no venga, ni mal que dure cien años. El tiempo traerá nuevas rajas, nuevos manjares, olores, calzones, pelos, cuellos, bocas, ojos, cejas, lenguas, salivas, tobillos, pieles. Lo más profundo es la piel. Lo más profundo es la piel, le dije, mientras la amaba. Y se hartó. Y así fue resuelto. Soy el ahorcado, la carta del tarot que se paraliza. Me quedé petrificado en el altar. ¿Porqué no sentir simplemente? Yo dije no al amor y ella dijo no al sexo, y me cortó el agua, como quién va a la guerra, cada uno con sus armas. Y me quedé estancado en el estanque, atrapado en la torre de agua. Ahogado, para siempre, tratando de salir. ¡¡¡Sáquenme del estanque!!!

Maricas subversivos

La revolución de los complicados y emocionales. Hartos de protegernos de la mirada ajena y escudarnos, nos liberamos, rompemos cadenas. Mostramos entonces nuestras circunvalaciones, llenamos el mundo de angustia y sinsentido. Los suicidas desisten, pues todos somos suicidas, ex-suicidas, nos quedamos conversando sentados en la plaza. Lloramos, gritamos, nos asustamos, reímos.

Y es que en el centro del barullo no había nada. El poder era una pieza vacía. El amor era una pieza vacía. La soledad era una pieza vacía. Así también, mis angustias, la rabia y sus consecuencias, la irritación y el profundo rechazo, eran el papel mural de un cajón desbordando vacío.